viernes, 30 de mayo de 2008

Fenomenologá

La fenomenología, el intuicionismo, el pragmatismo y el existencialismo como referentes de la tendencia cualitativa de la investigación en las ciencias sociales y educativas

Resumen
Introducción
La fenomenología, el existencialismo, el pragmatismo y el intuicionismo como sustentos de la llamada concepción cualitativa de la investigación
Caracterización de la investigación que se deriva de esta posición
Otras tendencias dentro de esta posición
El enfoque funcionalista
El enfoque reflexivo
Sobre el llamado paradigma sociocrítico
Citas Y Referencias Bibliográficas
RESUMEN

Se realiza un estudio sobre la influencia de varias teorías filosóficas en la investigación social y en específico educativa. Esencialmente se realiza una comparación entre las principales ideas de las corrientes fenomenológica, existencialista, pragmática e intuicionista y la propia caracterización que se ofrece en la literatura actual sobre las llamadas investigaciones cualitativas. Estas corrientes filosóficas han influido en generaciones de estudiosos que tratan de penetrar en los problemas sociales y educacionales sin percatarse, en ocasiones, que existe una plena correspondencia entre la metodología con la cual se concretan dichos estudios y la forma de ver, interpretar y transformar el mundo. Se brindan además algunas valoraciones sobre diversos enfoques que han sido denominados "paradigmas" pero responden conceptualmente a esta posición teórico-metodológica

Palabras claves: paradigma cualitativo, investigación cualitativa.

Introducción

En un momento de su desarrollo, el llamado paradigma cuantitativo, a partir de sus concepciones de "explicación", "predicción" y "control", comienza a perder su hegemonía y es reemplazado por los términos de "comprensión", "significado" y "acción".

Las diferentes tendencias científicas para estudiar el área de las Ciencias Sociales en la contemporaneidad comienzan a partir de varios estudios llevados a cabo en Alemania durante el siglo XX los cuales toman como elementos para el contraste y la discusión las tendencias positivistas que ya imperaban.

Por ejemplo, W. Dilthey, representante alemán de las tendencias idealistas de la filosofía (filosofía de la vida), vislumbró un cambio en la concepción metodológica de estas ciencias a partir de diversos argumentos; entre ellos expresó que, mientras las ciencias físicas poseen objetos inanimados, en los estudios de las ciencias sociales es imposible separar el pensamiento de las emociones, la subjetividad y los valores; para él el concepto central era el "espíritu vivo" que se desarrolla en formas históricas .

Ya en 1890 el propio Dilthey establece distintos modos de conocer en las Ciencias Naturales, que pretenden "explicar" (erklèren), y en las Sociales, "comprender" (verstehen).

Expresaba que el mundo social presenta cambios constantemente y es imposible establecer leyes similares a las de las ciencias naturales. Su propósito expreso es continuar y complementar la obra de Kant.

La posición de este autor está dada en proponer que las llamadas "ciencias culturales" (sociales o del espíritu) sean más descriptivas (psicología descriptiva) y concentradas en la comprensión interpretativa (hermenéutica) que predictivas o explicativas.

Alrededor de dicha problemática surgieron también, desde mediados del siglo pasado, los llamados "movimientos teóricos" o "aproximaciones" en las Ciencias Sociales. Por ejemplo, J. Alexander menciona sobre ellas siete teorías: el estructural funcionalismo, la teoría del conflicto, la teoría del intercambio, el interaccionismo simbólico, la fenomenología/etnometodología, la teoría hermenéutica y el marxismo/teoría crítica. Por su parte P. Atkinson señala que en realidad son siete "aproximaciones" de la llamada investigación cualitativa: el interaccionismo simbólico, la antropología, la sociolingüística, la etnometodología, la evaluación iluminativa, la etnografía neomarxista y la investigación feminista. Autores como A. Giddens y J. Turner, al referirse a las tradiciones teóricas en las Ciencias Sociales durante las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo refieren ocho: la fenomenología, la hermenéutica, la teoría crítica, el interaccionismo simbólico, el postestructuralismo, la etnometodología, la teoría de la praxis y el funcionalismo estructuralista.

Como se observa, tal multiplicidad de posturas y clasificaciones dio como resultado que la discusión sobre los "paradigmas" haya servido más para aumentar las confusiones entre los académicos, en específico, entre los investigadores en materia educacional, que para aclarar el problema según H.F. Wolcott .

Como hemos vislumbrado han sido varias las tendencias filosóficas que se constituyen en el fundamento de esta posición. Entre ellas la fenomenología, el existencialismo, el pragmatismo y el intuicionismo entre otros, enfoques que pese a sus diferencias mantienen puntos de semejanza como los siguientes:

son idealistas, filosofías de la vida y de la existencia humana.
intentan explicar cómo el hombre percibe y construye su ser y su existencia en el mundo.
sitúan al hombre singular como centro de atención.
aunque muchos no niegan la existencia de una realidad objetiva, consideran que lo anterior al individuo es la experiencia y la razón vital a la cuales supeditan dicha realidad en la que el hombre es el organizador intelectual y práctico; en síntesis, `yo soy yo en el mundo y debo organizarlo para poder atribuirle sentido.'
por su concepción, se infiere que las "metodologías" que de ellas se derivan no consideran la filosofía como base metodológica de las ciencias.
La fenomenología, el existencialismo, el pragmatismo y el intuicionismo como sustentos de la llamada concepción cualitativa de la investigación.

La fenomenología cuya primera aparición como término se encuentra en las obras de Johann Heinrich Lambert desde Hegel, se refiere en general al estudio de los diferentes modos en que las cosas aparecen o se manifiestan en la conciencia.

Ella representa una corriente idealista subjetiva cuyo posterior movimiento filosófico del siglo XX (escuela fenomenológica) se debe, entre otros, a los estudios de E. Husserl quien siguió el camino de los neo-kantianos alemanes de fines del siglo XIX en especial el de W. Dilthey.

Ella describe las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría, deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas vb. las ciencias naturales. En la actualidad se han desarrollado interpretaciones fenomenológicas en teología, sociología, psicología, psiquiatría, crítica literaria, lingüística y otras ciencias sociales.

Husserl distingue entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu (humanas), rechazando que ellas sigan el mismo método de las primeras ya que en las ciencias de la naturaleza prima la causalidad y en las segundas está presente la motivación o intencionalidad. Esa es la razón por la que sus ideas estaban centradas en la construcción de una ciencia eidética que sirviera de base a las ciencias humanas.

Es su obra la que inspira a los que generan Nueva Sociología de la Educación y, además, quien a su vez enuncia que las formas de ser que tienen esencialmente sus modos de darse también tienen sus modos en cuanto al método de conocerlas [agregando] Un método no es, en efecto nada que se traiga ni pueda traerse de fuera de un dominio (...)Un método determinado (...) es una forma que brota de la fundamental forma regional del dominio y de las estructuras universales de éstas, o sea, que del conocimiento de estas estructuras se desprende esencialmente para aprehenderlo epistemológicamente.

Desde su punto de vista, el objeto del conocimiento no existe fuera de la conciencia del sujeto; el objeto se descubre y recrea como resultado de la intuición dirigida hacia él, el criterio de la verdad se halla constituido por las vivencias personales de los sujetos lo que hizo que muchas de sus ideas sirvieran de sustento al existencialismo alemán.

La fenomenología parte del concepto central de la `intencionalidad de la conciencia' que trata de fundamentar de que no hay `objeto sin sujeto'. Las esencias a las que presta atención son los objetos ideales, universales y temporales, los cuales no pueden existir materialmente (reducciones fenomenológicas) para aprehender las esencias de la conciencia pura, en un proceso en que la inducción desempeña su papel vital.

Los requisitos básicos de esta doctrina se observan en dos sentidos:

la reducción fenomenológica; como la tendencia a abstenerse de formular juicios de cualquier clase que conciernen a la realidad objetiva y que rebasan los límites de la experiencia pura (subjetiva). Su cometido es estudiar las esencias de las cosas y la de las emociones. Husserl definió la fenomenología como el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma, siendo este tipo de reflexión la ‘reducción fenomenológica’ y advirtió que la reflexión fenomenológica no presupone que algo existe con carácter material; más bien equivale a "poner en paréntesis la existencia", es decir, dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto contemplado.
la reducción trascendental que ve al sujeto del conocimiento no de una manera real y social sino como conciencia pura. La fenomenología trascendental, según Husserl, era el estudio de los componentes básicos de los significados que hacen posible la intencionalidad. Admitió que la conciencia está permanentemente dirigida hacia las realidades concretas y llamó a este tipo de atención intencionalidad.
De ahí que este mismo autor postule las siguientes ideas:
El actor individual se entiende mediante sus acciones e interacciones con otros: por lo que es un error tomar la postura del observador externo. En otras palabras, desde esta perspectiva si se asume que la realidad social es solo el punto de partida para el desarrollo de estudios empíricos, todo ello es un craso error.
Los significados, se proclama, permiten a un acto ser dirigido hacia un objeto bajo una apariencia concreta, y la direccionalidad, llamaba "intencionalidad" por Husserl, era la esencia del conocimiento. La conciencia, además, posee estructuras ideales invariables, que llamó significados, que determinan hacia qué objeto se dirige la mente en cada momento.
Su método concede absoluta primacía a la conciencia, la cual construye tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad, basada en la experiencia de los otros.
De acuerdo con sus ideas, la fenomenología no inventa teorías, sino que describe las "cosas en sí mismas".
Reconoce el carácter intencional de la conciencia, de acuerdo con el cual ella es un movimiento de trascendencia hacia el objeto y por el cual el objeto mismo aparece o se representa "en carne y hueso" o "en persona" a la conciencia.
Evidencia la visión (intuición) del objeto debido a la presencia efectiva del objeto mismo.
Amplía la noción de objeto, que comprende no sólo las cosas materiales sino también las formas categoriales, las esenciales y en general los "objetos ideales".
Hace evidente el carácter privilegiado de la "percepción inmanente"; esto es, la conciencia que tiene el yo de sus propias experiencias, en cuanto parecer y ser coinciden en esa percepción.
El existencialismo, cuya base ideológica se asienta en la corriente anterior, muestra sus antecedentes en los trabajos de S. Kierkegaard (existencialismo moderno) aunque se considera a M. Heidegger como su fundador; y se le atribuye la introducción del término a F. Heinemann.

No obstante pertenecer, como movimiento filosófico y literario, a los siglos XIX y XX, se pueden encontrar sus huellas preliminares en el pensamiento de la antigüedad.

Sus ideas reverdecieron después de la Primera Guerra Mundial en Alemania que es cuando se trata de argumentar que el hombre está amenazado en su individualidad, en su realidad concreta y por ello se hace mucho énfasis en la soledad del individuo, en lo imposible o difícil que resulta para él encontrar la verdad por medio de una decisión intelectual, y en el carácter personal y subjetivo de la vida humana; luego en Francia, y más tarde, después de la Segunda Guerra, se diseminó en varios países, entre ellos, en los Estados Unidos, como un intento de crear una nueva concepción del mundo a partir de los estados de ánimos de la intelectualidad burguesa, lo cual la hacía en cierta medida irracional.

Esta tendencia filosófica declara que la manera real de conocer el mundo, en la existencia, es la intuición, concepto malinterpretado de la fenomenología. Su postulado básico expresa que el hombre no es una esencia sino una existencia; por lo tanto, debe definirla y construirla cada día como parte de su enfrentamiento a las circunstancias que lo rodean.

En esos predios, Kierkegaard, resucitado a partir de sus ideas antihumanistas por la ideología subversiva, reaccionó contra el idealismo absoluto sistemático de Hegel, en cuya esencia se afirmaba haber encontrado un entendimiento racional total de la humanidad y de la historia, insistiendo en que el bien más elevado para el individuo era encontrar su propia y única vocación; por ello la respuesta individual a esa situación tenía que ser la de vivir una existencia comprometida por completo, y este compromiso sólo podía ser entendido por el individuo que lo asume.

Heiddeger, al igual que Kierkegaard, se enfrentó a la idea de fundamentar la filosofía existencialista sobre una base conclusiva racionalista como la fenomenología de E. Husserl; y defendió la incomprensibilidad e indiferencia del mundo para la sociedad. De ese modo el hombre no era capaz de comprender las razones de su permanencia en él. Cada individuo debía elegir una meta y seguirla con apasionada convicción, consciente de la certidumbre de la muerte y del sin sentido último de la vida propia. Su "humanismo" pone el destino del hombre en manos de una instancia superior y suprahumana; está implícita una transformación existencial, histórico-ontológica que permita pasar de la humanidad "técnica" a un modo libre de ser en el mundo.

Heiddeger contribuyó con su pensamiento existencialista a poner el énfasis en el ser y la ontología tanto como en el lenguaje, y trató de aportar, aún como seguidor de E. Husserl, una fenomenología a partir de las siguientes premisas:

La fenomenología debe poner de manifiesto qué hay oculto en la experiencia común diaria.
Describió lo que llamaba la ‘estructura de la cotidianidad’, o ‘ser en el mundo’, que él pensó que era un sistema interrelacionado de aptitudes, papeles sociales, proyectos e intenciones.
El individuo, y, por extensión el ser humano, es lo que uno hace en el mundo, pues una reducción fenomenológica a la experiencia privada es imposible.
Como la acción humana se compone de un dominio directo de los objetos, no es necesario situar una entidad especial mental, llamada significado, para explicar la intencionalidad.
La situación, en el momento de realizar proyectos, es un tipo de intencionalidad más trascendente y fundamentadora que la manifestada sólo con mirar o pensar sobre los objetos, y esta intencionalidad más fundamental es la que hace posible la direccionalidad desde el saber científico.
El filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre, considerado como el refundador de esa doctrina (existencialismo ateo), si bien estuvo influenciado por sus predecesores y por el método de psicoanálisis de S. Freud; trató en lo ideológico de argumentar el existencialismo desde posiciones de la filosofía marxista, lo cual fue una ilusoria tentativa.

Fue el primero en generalizar el término existencialismo al utilizarlo para identificar su propia filosofía y ser el principal representante de un influyente movimiento desarrollado en Francia después de la II Guerra Mundial. Su filosofía es explícitamente atea y pesimista caracterizándose porque:

Trató de adaptar la fenomenología de Heidegger a la filosofía de la conciencia, retomando de ese modo, las enseñanzas de Husserl.
Coincidió con éste último en que el conocimiento está siempre orientado hacia los objetos, pero lo criticó aduciendo que tal direccionalidad es posible sólo por medio de entidades mentales peculiares llamadas significados.
Los seres humanos son puros, aislados y con una conciencia libre. Al mundo objetivo se contrapone la actividad humana, que es libre, pues no depende de las leyes objetivas.
Recalcó el papel de un cuerpo activo y comprometido en todo el conocimiento humano, y por esta vía amplió las nociones de Heidegger destinadas a incluir en la fenomenología el análisis de la percepción.
En conclusión, pese a diferencias formales entre estos filósofos, el existencialismo presenta las siguientes regularidades:

Declara que los seres humanos necesitan una base racional para sus vidas pero son incapaces de conseguirla y, por ello, la existencia de los hombres es "pasión inútil".
Se insiste en que el existencialismo es una forma de "humanismo" y resalta la libertad, elección y responsabilidad humana. En algunos casos se intenta reconciliar sus conceptos con el análisis marxista de la sociedad y de la historia.
Se hace énfasis en que el bien más elevado para el individuo es encontrar su propia y única vocación.
El ser humano ha de elegir el camino propio sin la ayuda de modelos universales, objetivos. Contrario a la idea tradicional de que la elección moral implica un juicio objetivo sobre el bien y el mal, los existencialistas han afirmado que no se puede encontrar ninguna base objetiva, racional, para defender las decisiones morales.
Mantienen que los seres humanos no tienen una naturaleza inmutable, o esencia, como otros animales o plantas; cada cual hace elecciones que conforman su propia naturaleza.
Según la formulación de Jean Paul Sartre, la existencia precede a la esencia. La elección es, por lo tanto, fundamental en la existencia humana y es ineludible; incluso la negativa a elegir implica ya una elección. La libertad de elección conlleva compromiso y responsabilidad. Los existencialistas han mantenido que, como los individuos son libres de escoger su propio camino, tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de seguir con su compromiso dondequiera que les lleve.
Se opone a la interpretación de la existencia desde el punto de vista de las diversas formas del existencialismo. Para Heidegger, por ejemplo, las posibilidades existenciales, en tanto tienen su referente en el pasado, expresa que sólo lo que ya ha sido elegido puede ser elegido. Para Sartre, las posibilidades que se ofrecen a la elección existencial son infinitas y equivalentes, y, por tanto, la elección entre ellas resulta indiferente. Otros, como N. Abbagnano, consideran que las posibilidades existenciales están limitadas por las circunstancias, pero que no determinan la elección ni la hacen indiferente. Sean cuales sean sus posiciones particulares, todos los existencialistas afirman, sin embargo, que la elección entre las distintas posibilidades implica riesgos, renuncia y limitación.
Se introduce la vivencia personal en la reflexión filosófica. Frente a la "tradición" de que el filósofo establece cierta distancia, como sujeto pensante, con el objeto; el existencialista se sumerge apasionadamente en su contemplación, hasta el punto de que su filosofía puede llegar a ser fundamentalmente una filosofía autobiográfica.
Los temas sobre los que reflexiona el existencialista se mueven alrededor del hombre burgués y de su realidad (hombre, libertad, realidad individual, existencia cotidiana).
El hombre no es un mero objeto, sino un sujeto abierto al mundo que se crea a sí mismo.
La libertad, no como libertad académica o como presupuesto del acto moral, es la que hace posible la elección y la realización del individuo; por eso cada ser humano hace elecciones que conforman su propia naturaleza.
Se contempla la vida humana en términos de paradojas: la personalidad humana, que combina mente y cuerpo, es en sí misma paradoja y contradicción.
El hombre es un ser en situación y comprometido en su relación con el medio circundante. Su situación tiene límites inviolables los cuales no puede transgredir. Es, donde quiera y en el momento que esté, él mismo y nada más. Es un ser predeterminado sin posibilidades de cambiarse aunque lo hubiera querido o realmente lo quisiera.
Su eje central ubica al hombre en una perspectiva vista desde sus posibilidades, su ser circundante, su individualidad, puesto que las otras tendencias de corte científico, se empeñan en descubrir más bien las probabilidades del ser humano con relación a la naturaleza.
El existencialismo no crea ninguna doctrina pedagógica integral aunque tuvo una influencia bastante profunda en el pensamiento pedagógico burgués. De hecho asume una posición de desconfianza hacia la pedagogía como ciencia pues niega la veracidad del conocimiento científico en general y de los individuos en particular. Por otra parte afirma que la personalidad se forma en el curso de actos selectivos realizados sin la intervención de agentes externos v.b. el maestro, negando el papel que desempeña en el proceso pedagógico, y de hecho suprime o reduce al mínimo todas las formas de trabajo colectivo.

El individualismo y el irracionalismo son los sustentos de la pedagogía existencialista destacando el concepto "individualismo pedagógico" como centro de atención.

El intuicionismo tuvo una amplia divulgación en los inicios del siglo XX a través de la filosofía del francés H. Bergson aunque ella estaba presente en la filosofía griega, v.b. Pitágoras y sus seguidores, que poseían una formación matemática, y en gran parte de la filosofía cristiana como una de las maneras en que se podía llegar a conocer a Dios.

Para Bergson, desde su irracionalismo burgués, tanto la ciencia como la filosofía que habían existido hasta ese momento, tenían como propósito fijar, en conceptos, el mundo material; de ahí que contraponga la aprehensión directa de la realidad mediante la intuición para lo cual ella con sus instrumentos no bastaban.

De ahí que vea la intuición como el instinto sin objetivos, consciente y capaz de reflexionar sobre sí mismo y acrecentarse indefinidamente.

Como tendencia cercana al misticismo (el concepto surge al parecer del término matemático de axioma que es una proposición obvia que no necesita ser demostrada y de la idea mística de la revelación que es la verdad que supera las capacidades del intelecto), ella no es reducible a la experiencia sensorial ni al pensar discursivo. En resumen, a partir de sus diversas interpretaciones y desde la perspectiva de sus ideólogos, el intuicionismo se caracteriza por lo siguiente:

El hombre a través de sus intuiciones puede comprender lo que la realidad verdaderamente es.
La capacidad de intuición y el saber intuitivo se consideran en líneas generales como cualidades inherentes de la mente.
Es la forma más elevada de conocimiento que existe por encima del saber empírico derivado de los sentidos y del conocimiento científico que surge del razonamiento basado en la experiencia.
El conocimiento intuitivo ofrece al ser humano la posibilidad de comprender el universo en perfecto orden y unión, lo cual permite a la mente formar parte del Ser Infinito.
El instinto se opone a la inteligencia ya que la intuición es la forma más pura del instinto. La inteligencia sirve para estudiar y abordar todo lo material pero el instinto es el único capaz de entender la naturaleza esencial de la vida o el pensamiento. La función de análisis de la intuición es la de determinar qué es relativo a un objeto, más que lo absoluto o individual.
Los valores morales son intuitivos e inmediatos. Este punto de vista se opone al de los empíricos, que sostienen que los valores morales nacen tan sólo de la experiencia humana, y al de los racionalistas, que creen que los valores morales vienen dados por la razón.
Las concepciones filosóficas de esta escuela no eran científicas y no alcanzaron una amplia difusión, por lo que no llegaron a la pedagogía.

El pragmatismo, como corriente filosófica idealista subjetiva que considera la verdad desde el punto de vista de la utilidad social se le atribuye al psicólogo y filósofo idealista norteamericano W. James y a Ch. Sanders Peirce entre otros.

El concepto es conocido desde tiempos anteriores a nuestra era v.b. Polibio (208-125 a.n.e.) quien propuso que su historia fuera pragmática, es decir, dirigida al conocimiento preciso y técnico de los hechos políticos. Según W. James el pragmatismo no es propiamente una teoría filosófica, sino un "modo de pensar" en el que tienen cabida teorías distintas y que puede aplicarse a diferentes disciplinas.

John Dewey , cuya influencia fue predominante en la vida social de los Estados Unidos de Norteamérica, asoció la actividad científica con el instinto deportivo, expresando que de este modo se hubiera logrado vencer innumerables obstáculos ideológicos a la libre investigación y por consiguiente al progreso material y moral de la humanidad. Para él, el científico venía a convertirse en una especie de deportista del conocimiento siendo la ciencia un hecho institucional con sus reglas, rituales y premios, y también con su particular modo de implantar valores y reordenar preferencias en quienes la desarrollan.

Tal doctrina parte de la idea de que

No existe una verdad, sino que cada ser humano la posee por sí mismo, lo que le permite resolver sus problemas. En sí, la verdad es lo que funciona bien o lo que mejor le conviene al hombre (principio del pragmatismo).
Generalmente no entiende por utilidad práctica la confirmación de la verdad objetiva mediante el criterio de la praxis sino aquello que satisface los intereses subjetivos de los individuos (criterio practicista de la burguesía norteamericana).
La división sujeto-objeto se establece únicamente dentro de los marcos de la experiencia, siendo el conocimiento un conjunto de verdades subjetivas.
El ser humano se separa de otros seres activos porque, además, es capaz de orientar su actividad según fines que han sido, en cierta medida, creados o decididos por él de manera individual o colectiva.
El conocimiento mismo, en la interpretación pragmatista, es un tipo de actividad: lo privativo del ser humano no sería el pensamiento o el conocimiento en contraposición a la acción, sino la capacidad de actuar reflexiva e intelectualmente.
Lo verdadero, lo satisfactorio y lo útil confluyen en el mismo lugar, siendo su diferencia sólo de puntos de vistas.
Las acciones y fines constituyen el eje en que se sustenta la actitud interpretativa del pragmatismo. Creer, investigar, teorizar, forman parte de un conjunto de actividades sensitivas y manipulativas (observar, recordar, medir, experimentar...), otras conceptuales y simbólicas (inferir, comparar, generalizar, descomponer...), que se entrelazan con la conducta total para lograr el cumplimiento de los fines propuestos.
El proceso del conocimiento está vinculado a lo que el hombre hace, pero al mismo tiempo influye en lo que puede o quiere hacer, ampliando el radio de su actividad y las expectativas asociadas a ella; esto es, la actividad cognoscitiva también crea fines, que a su vez suscitan acciones ulteriores.
Lo característico del pragmatismo no es subordinar el pensamiento a la acción sino redefinir la expresión del pensamiento mismo en teorías que tratan de desentrañar la realidad; por lo tanto se ve como una actividad o una forma de acción cuyas herramientas propias son los conceptos, palabras, ideas, o en otros términos, signos.
La ciencia está sustentada en la búsqueda incondicional de teorías cada vez más correctas, y quienes se encuentran en esa tarea no hacen otra cosa que tratar de satisfacerse con los resultados que les produce su descubrimiento.
La ciencia se caracteriza por mantener una relación indirecta con respecto a la acción; y reconoce que el impulso de las investigaciones y de las necesidades de la teoría no están determinadas por la dimensión tecnológica de la ciencia. La relativa independencia de la actividad científica respecto del contexto inmediato de las acciones, es consecuencia de una cierta división del trabajo intelectual operada en la evolución de la cultura.
A la fe racionalista, que expresa que no hay libertad sin conocimiento, el pragmatismo postula, como adición que no hay verdad sin interés.
La prueba de la verdad de una proposición es su utilidad práctica; el propósito del pensamiento es guiar la acción, y el efecto de una idea es más importante que su origen.
Afirma que la verdad está relacionada con el tiempo, lugar y objeto de la investigación y que el valor es inherente tanto por sus medios como por sus fines.
En lo que respecta a su influencia para la Pedagogía, por ejemplo, J. Dewey desconoció la acción del maestro y la importancia del conocimiento científico pues consideró la enseñanza como el proceso de elaboración de la experiencia personal a partir de la interpretación de los hechos según cada cual. La tesis de la actividad de los alumnos fue realizada en el sistema pedagógico de los pragmáticos en forma de método de proyectos por lo que cada cual podía elaborar su propio diseño de aprendizaje.

No obstante si bien algunas de las tesis de Dewey eran progresistas para la época, ellas eran en esencia conservadoras, utilitaristas y más tarde reaccionarias llegándosele a llamar "filosofía del negocio". Por eso rechazó cualquier regla moral establecida de antemano puesto que el único criterio en este sentido estaba en la solución, con éxito, de las dificultades y en el logro de los ideales personales individuales.

Por el influjo que tuvo en la educación es válido destacar otras de las peculiaridades que caracterizan la pedagogía pragmática:

Marcado desprecio hacia los conocimientos teóricos.
Excesivo utilitarismo de los programas de enseñaza.
Por su esencia, refleja la ideología de la intelectualidad burguesa, la cual en un determinado momento de desarrollo trató de armonizar los intereses de clase como única forma de mantener su status político.
Varias de sus ideas se aproximan al conductismo según el cual la conducta se determina por el estímulo-reacción.
Se ve la educación como un proceso pasivo.
Se alega que la fuente del crecimiento y la humanización se encuentra en cada persona desechándose el papel de las relaciones que establecen ellas en la producción y reproducción de su vida material, relaciones que, en última instancia, coadyuvan a la formación de la personalidad.
Defiende la autorrealización del individuo como objeto de la educación; ello justificó las más diversas formas de discriminación sujetas a leyes fatalistas.
Esta tendencia tuvo un gran predominio en los estudios filosóficos desarrollados en los Estados Unidos de Norteamérica durante el primer cuarto del siglo XX y, por consiguiente, muchas de sus ideas penetraron directamente en Cuba por esa vía.

Y sin negar, por la parte que le corresponde, su contribución al pensamiento científico, el pragmatismo es irracionalista, ve las leyes y formas de la lógica como ficciones útiles. En sociología va desde el culto a la personalidad, a la apología de la democracia burguesa y de ahí a la defensa abierta del racismo y del fascismo.

Caracterización de la investigación que se deriva de esta posición.

Las tendencias o doctrinas enmarcadas nos sirven para fundamentar y generalizar sintéticamente las investigaciones que se derivan de esta posición teórico-metodológica en los siguientes términos:

La realidad es múltiple, ha sido construida por el sujeto particular, es holística e interrelacionada. El investigador es "comprensivo" con lo observado y "capaz" de "interpretar" y "descubrir" las percepciones de la realidad desde el punto de vista de los sujetos, pudiendo articular una intrasubjetividad en relación con el fenómeno que estudia. Aborda aspectos del fenómeno investigado que pueden ser abstractos y subjetivos. Describe e interpreta sensiblemente y detalladamente las situaciones, eventos, personas, interacciones entre ellas, estados de ánimos y comportamientos que son observables o inferidos a través de los métodos y técnicas que utiliza. Incorpora lo dicho por los participantes, sus experiencias, actitudes, creencias, pensamientos y reflexiones tal y como son expresadas por ellos mismos y no como uno los describe . En concreto, se hace énfasis en el significado como la interpretación que hace el autor de su realidad, el contexto que incluye aquellos aspectos que forman parte de la vida social, cultural, histórica, física, del actor, la perspectiva holística vista como la concepción del escenario, los participantes y las actividades como un todo, la cultura dirigida a conocer qué hace el actor, qué sabe el actor y qué cosa construye y utiliza. Es común la utilización del término verstehen (vid) con el propósito de reflejar la comprensión personal de los motivos y creencias que están detrás de las acciones de la gente. En síntesis, el trabajo que se desarrolla tiende a la búsqueda de conceptos y teorías y el descubrimiento de realidades múltiples.
Es comprensiva, lo cual expresa que para aprehender el discurso es importante el conocimiento de las reglas y de su significado explícito e implícito. Sin estos componentes es imposible que existan conductas significativas individuales y prácticas sociales. Tal característica denota una forma de aprendizaje, que exige esfuerzo y preparación para transitar más allá de los limites del propio mundo, o de la propia cultura, clase, tradición género e identidad entre otros.
La experiencia humana está mediada por la interpretación. Por ello se asienta en tres premisas: que las personas actúan de acuerdo con el significado que las cosas tengan para ellas; que esos significados surgen de la interacción social que los une con sus iguales; que tales significados pueden variar de acuerdo con la interpretación de cada cual.
Para el desarrollo de estudios de este tipo, lo primero que se debe hacer es una exploración, en la que el interés básico es obtener conocimientos de primera mano de las situaciones sociales que se quieren estudiar. En este tipo de pesquisa, ser objetivo consiste en representar el mundo tal y como está orientado y es comprendido por los que viven en él.
Se destaca que la "verdad" es un acuerdo social e históricamente condicionado y la forma de definir la realidad social expresa que lo que se aprehende de ella se filtra a través de los sentidos y se elabora a través de la mente de los sujetos por lo que nunca será reflejada su verdadera naturaleza. Esto, en otras palabras significa que la validez del conocimiento depende del "consenso" entre los que interpretan esa realidad. Sus datos son los discursos sociales y el contexto de justificación es el significado cultural.
Las principales actividades que se desarrollan en este tipo de investigación siguen o se asemejan a un patrón cíclico, el cual se repite una y otra vez de acuerdo con la información que van obteniendo los observadores en cada momento. Ocasionalmente se reduce la amplitud de la indagación para prestar atención a otros aspectos que van surgiendo en el transcurso de la recogida de información y trae como consecuencia que también, por esta razón, vaya modificando sus propósitos iniciales (serendipity).
Hace énfasis en la idea de que se puede adoptar el papel del `otro' para comprender conductas por medio de la definición de la `situación' desde el punto de vista de los participantes. Esta perspectiva de investigación enfatiza sobre lo interior, es decir, lo válido o que proviene de adentro de los sujetos ya que no deben ser definidos según los métodos objetivos de la ciencia sino por lo que piensa la persona que actúa en el contexto de su presente y de su pasado.
Expresa como una necesidad la comprensión de las percepciones y valores asignados a los significados que otorga. Si bien la investigación que se deriva de la posición teórico-metodológica anterior es considerada una perspectiva técnica de la comunicación-conocimiento-acción; esta se dice que es una perspectiva práctica que no se reduce al "control técnico". La investigación se ve influida por las finalidades, por valores y juicios morales que no son independientes de las cuestiones de su consideración práctica.
Polariza intereses microcósmicos antes que los macrocósmicos; se enfatizan las partes y se trabaja generalmente con pequeñas muestras intencionales. Por ello toda verdad es relativa. El estudio de una parte "influye necesariamente" en las demás.
La realidad es "dependiente" de los sujetos y de sus contextos particulares, por lo tanto irrepetible. De ahí que se requiera que toda la información obtenida sea interpretada en el contexto de la situación social estudiada. El contexto es la comunidad o sistema de personas, su historia, su lenguaje y habla, sus características. Según E. Guba la credibilidad de los hallazgos es vista a través de la transferibilidad que es un elemento no generalizable pero sí descriptivo o interpretativo de un contexto dado, la dependencia expresada en la estabilidad de los datos y la confirmabilidad que es la certificación de la existencia de datos para cada interpretación.
El escenario es actual, natural, sin ser "modificado"; se estudia el fenómeno tal y como se desarrolla en su ambiente espontáneo en el supuesto sentido de no alterar las condiciones de la realidad.
Va a la descripción y a la construcción del conocimiento científico.
Centra su atención en el proceso investigativo.
Potencia la diversidad.
Tiene su punto de partida desde la realidad pero es contemplativa.
La relación entre los sujetos es subjetiva y hermenéutica. De acuerdo con esto se considera que es imposible desligar pensamiento y realidad, por lo que se llega al convencimiento de una realidad modelada y construida por el pensamiento del sujeto, lugar donde acontece el acto investigativo y del cual el investigador forma parte para conocerlo.
El objeto (sujeto investigado) crea un mundo intersubjetivo para construir la realidad social, el cual está a su vez sujeto a las influencias que ejercen las estructuras sociales y culturales en su devenir histórico. Esta intersubjetividad se genera con ayuda del lenguaje, porque es anterior a la conciencia del individuo y constituye la auténtica condición de esa conciencia. El lenguaje, a su vez, es el que modela la experiencia del objeto porque es propiedad de una comunidad social.
El proceso de transformación se da objetoà sujeto desde el punto de vista de la obtención de conocimientos básicamente teóricos; no existe la acción- transformadora. El objeto, en el estricto significado del término, es un "objeto que habla". El hecho social adquiere relevancia en su carácter subjetivo y su descubrimiento se realiza a través de lo que piensa el sujeto que actúa. La carga de subjetivismo que manejan los hace vulnerables a los señalamientos críticos sobre su instrumentación y a la verificación de las aserciones que generan. Sujeto y objeto interactúan, son interdependientes e inseparables.
Es portadora de un conocimiento ideográfico, singular, concreto, donde predomina el razonamiento inmediato.
No es de importancia vital la determinación de la relación causa-efecto por la existencia de la multicausalidad para los sujetos.
Sus métodos y técnicas fundamentales son la observación participativa, la cual registra indiscriminadamente todo, incluido el contexto; la entrevista en profundidad a informantes claves, con una estructura abierta para que el sujeto exprese todo lo que quiera desde su perspectiva; el cuestionario, con las mismas características para evitar `sesgos' de manera tal que el sujeto explique lo que desea; historias de vida, estudios de caso, registros de experiencias vitales, etc. El observador "negocia" la aceptación para llevar a cabo su actividad, asimismo trata de ser percibido como un ente un tanto irreal y en ocasiones falso. En esta posición, la observación participante por ejemplo, que insiste en la pasividad del investigador (o en la supuesta inmersión del mismo en el grupo), no se aleja de las ideas positivistas que expresan que lo observado es un objeto cuya naturaleza no debe alterarse por la presencia del observador. También sus instrumentos pueden ser los construidos por los investigadores o también ser naturales, o emergentes del momento; de ahí que no siempre sean generalizables a otras situaciones investigadas.
No es realmente posible la generalización de los resultados teóricos obtenidos ya que la relación teoría-práctica no se ve en su interrelación dialéctica, sino que la práctica se encuentra influida por los conocimientos teóricos y por las exigencias de la acción de una determinada situación. En dicha situación, la interpretación que le da el investigador cualitativo se convierte en condición. En otras palabras, existe una redefinición de la comunicación conocimiento-acción como una nueva manera de establecer relaciones entre la teoría y la práctica ya que la primera tiene su influencia en la práctica a partir de la autorreflexión de los sujetos sobre el contexto teórico que define la acción. Si el proceso de autorreflexión modifica la forma de comprensión (conocimiento) que conceptualiza la acción, esa misma acción también lo hace. Por ejemplo, para que una explicación interpretativa (interpretación teórica de la práctica) sea válida, como ha sido esbozado, ella debe ser confirmada de manera "coincidente" por los participantes de la investigación (investigadores e investigados). En este caso la coincidencia no es idéntica a la identidad de interpretaciones, sino comunicabilidad entre la teoría y la práctica, semejanza interpretativa con relación al contexto de acción, su propósito e intencionalidad.
Desde la ciencia, utiliza el método inductivo, generándose raramente hipótesis; de ahí que las variables no se predefinan, más bien se construyen como resultado de este tratamiento inductivo; y cuando surgen, lo hacen desde la propia perspectiva de los sujetos. Esto es, no se empieza tradicionalmente con modelos, hipótesis, teoremas (con teorías), sino con la comprensión de detalles menores o interrelaciones que posteriormente se examinan en patrones y procesos más amplios.
Su diseño es abierto, flexible, emergente (nunca completo) o no existe. Él no presenta una estructuración rígida de modelos o referentes teóricos; es más bien especulativo que normativo puesto que cobra vida a medida que la investigación avanza. La problemática es abordada desde una perspectiva global e integradora. Ocasionalmente, antes de desarrollar la investigación se establecen de manera escrita las previsiones posibles.
La trascripción de los instrumentos que se aplican se hace en "relato libre"; pero la elaboración del informe utiliza patrones en el lenguaje científico y no se emplea generalmente el relato.
La lógica de análisis es exploratoria, descriptiva.
La investigación está `contaminada y mediada por los valores y juicios de los sujetos, el contexto y la teoría.
Otras tendencias dentro de esta posición.

El término verstehen (comprensión), introducido por W. Dilthey (vid), es un concepto ampliamente utilizado en el ámbito de las Ciencias Sociales a partir del resurgimiento de tendencias cualitativas de la investigación en oposición al concepto erklären de las Ciencias Naturales. Su significado abarca tanto una actividad intelectual como un método de investigación, específicamente en algunas de las llamadas ciencias del "espíritu" o de la "cultura", al facilitar la búsqueda de significados antes de promover la acción individual y la exploración de nuevas hipótesis.

Todo esto, con el tiempo, comenzó a ser objeto de críticas sobre sus resultados y acerca del modelo de conocimiento del que había surgido.

En sus inicios tuvo como propósito reforzar la autonomía de la Historia; por esa razón, como procedimiento analítico-sintético y suma de elementos cognitivos, evaluativos y expresivos, surge verstehen como método de lo congenial y de las analogías v.b. entre lo investigado y lo que se investiga, entre lo externo y lo interno, para penetrar en el significado de las acciones y establecer analogías entre experiencias propias y sucesos externos. La subjetividad es una cualidad que se incorpora en la investigación a través de la narración de los hechos, la interpretación de las semejanzas, la memoria personal y la expresividad de los sujetos, entre otros.

Como operación intelectual compleja, se expresa que sirve para comprender, interpretar, alcanzar, inteligir, aprehender, entender, etc., las motivaciones y actuaciones de los sujetos en circunstancias reales situándose el investigador, empáticamente, en el lugar de otro. En resumen, este enfoque defiende las siguientes ideas:

Capacidad para identificarse con el objeto y el contexto de la investigación.
Las experiencias e incluso las actitudes del observador forman parte del procedimiento de investigación que se desarrolla.
La comprensión está relacionada con otros conceptos que se refieren a aspectos internos de la acción, como intencionalidad, propósito. No sigue las reglas de la explicación causal; sino que ofrece o pretende ofrecer una visión privilegiada del estado interno de la acción, siendo, además, un complemento o una alternativa a este tipo de explicación.
Son importantes los datos y juicios de valor, hechos y valores del investigador para que exista una selección temática y conocimiento de la realidad individual.
Clarifica cuestiones que son relevantes para los agentes, como el relativismo derivado de la "comprensión dependiente de contexto", la debilidad de una "comprensión metódicamente asegurada", la dificultad de establecer analogías entre tradiciones y culturas distintas, el respeto a lo diferente. En este sentido, comprender no siempre significa tolerar la posición del "otro".
Se aproxima a las tradiciones, al contexto y a la identidad diferenciada.
La acción comunicativa se refiere a un tipo de acción que está orientada al entendimiento.
Facilitaba la búsqueda de hipótesis, nuevos hallazgos, consolidando su función heurística.
No sigue las reglas de la explicación y depende de generalizaciones psicológicas. Al apoyarse en la generalización de experiencias personales, la actividad u operación comprensiva contribuye de forma poco eficiente al análisis y a la verificación de los resultados.
Toda interpretación se realiza a través del lenguaje. Tiene lugar en el diálogo, mediante preguntas y respuestas: "comprendemos junto a otros", "interrogamos a los textos", "damos razones e intercambiamos razones en un procedimiento dialógico".
El enfoque funcionalista

Al igual que el analítico, el enfoque funcionalista ha recibido los atributos de "paradigma"; sin embargo, por sus características y surgimiento pertenece a la posición teórico-metodológica descrita en el presente epígrafe. Sus antecedentes se encuentran en los trabajos desarrollados por A. R. Radclife-Brown, siendo sus seguidores el citado E. Durkheim y W. Pareto, M. Weber y P. Lazarsfeld entre otros. Surge en los Estados Unidos de Norteamérica en la década del 40 del siglo anterior.

Como tendencia que aparece en el campo de la sociología expresa que, en dependencia del desempeño o función especializada de cada persona de acuerdo con la división social, una estructura social sobrevive. Es allí donde aparece el verdadero significado del funcionalismo ya que la sociedad es visualizada como un "organismo" en el que cada uno de sus componentes cumple una función.

E. Durkheim sostiene el principio de las fuerzas colectivas de la sociedad y la división del trabajo.

En síntesis, dicho enfoque presenta los siguientes atributos distintivos.

Basa su fundamento en el organismo humano para demostrar que la función que realiza cada parte del cuerpo y la importancia de cada uno coadyuva a la pervivencia del todo (el ser humano). Tiende hacia un estado de integración funcional sobre la base del trabajo interrelacionado de las partes.
Es importante buscar primero la causa y posteriormente la función que realiza.
Hace uso explícito del concepto "solidaridad " tratando de hacer evidente qué elementos permiten la unión de las personas. Por esa causa señala la existencia de la "solidaridad mecánica" y la "solidaridad orgánica", siendo la primera característica de las sociedades pequeñas, las cuales se basan en imaginarios, creencias, valores y costumbres; la segunda, aparece en las sociedades grandes, sustentada en la interdependencia y la división social del trabajo.
Como los hechos sociales son la suma de las acciones individuales, se debe observar, no solo el comportamiento objetivo de la persona, sino también las acciones, las actitudes, los valores y las motivaciones de la gente para establecer su verdadero significado.
Como concepto de la racionalidad, la ciencia se constituye en el método idóneo para desesquematizar la simple intuición.
Lo "ideal" es un concepto que sirve para resaltar, sobre la base de la comparación y la generalización, las características distintivas de un fenómeno.
Cada palabra rezuma una carga emocional, por eso, sus significados deben ser estudiados no solo sobre la base de lo que se expresa, sino también las intenciones y, por consiguiente, sus implicaciones posteriores.
El enfoque reflexivo

Este denominado paradigma expresa la necesidad de negar la llamada sociología positiva y dar paso a la sociología natural, la cual es una sociología sin ideología. Presenta las siguientes peculiaridades:

La objetividad está dada por la intensidad intuitiva y los modos de observar con rigor y pureza. En este caso, el investigador se incorpora al medio (ecosistema) para conocerlo y cooperar con él.
Cuestiona las ideas "tradicionales" de estabilidad, estructura, comportamiento e independencia y proporciona las vías para la dialéctica entre los conceptos sistema y ecosistema.
Se incluyen, por vez primera, el azar y el desorden como elementos del conocimiento.
Transita de una lógica competitiva a una cooperativa producida por la dialéctica de la ética y la razón.
Abre la opción a una relación simétrica; y señala que se puede hablar como tú o yo, esto y no como usted, ello o eso.
Desde una posición pragmática señala que lo abstracto deja de tener valor absoluto y se relativiza en función de la observación, la experimentación y la cooperación.
Enfoques de la posición teórico-metodológica abordada lo encontramos, como fue enunciado al principio del capítulo, en las llamadas investigación etnográfica, participativa, acción, etnometodológica, ecológica, naturalista,etc. que comparten todas o algunas de las características esenciales mencionadas; varias de ellas han tratado, incluso, de lograr un acercamiento a concepciones del positivismo en su forma (rasgos) pero no en su esencia (concepción del mundo) que a fin de cuentas es muy similar.

Sobre el llamado paradigma sociocrítico

Aunque ha recibido tal denominación, él no se diferencia en esencia de la última posición teórico-metodólogica estudiada. Su propósito está en que pretende, como ha sido expresado, reflejar de manera crítica los acontecimientos que acaecen en la sociedad encaminados a su transformación, aunque en realidad esta aspiración al final no se logra; en otras palabras no peyorativas, es utópica.

Su nacimiento se debe a las críticas realizadas en el transcurso de los años a las posiciones ya esbozadas pretendiendo superar el reduccionismo de los enfoques positivistas de la investigación por una parte y el conservadurismo de los centrados en la visión tratada en este epígrafe; esto es, genera un tipo de investigación social que se desenvuelve entre el empirismo y lo interpretativo, entre las limitaciones de ambos pero queriendo mantener lo que a su modo de ver es lo positivo. Contradictoriamente se define como dialéctica.

Sus orígenes se remontan a los trabajos desarrollados por la Escuela de Frankfurt, en especifico, las elaboraciones de T. Adorno y otros, y seguida prominentemente por J. Habermas.

Sin embargo, tal "paradigma" , como se le ha denominado. ha sido fuertemente criticado por su empirismo, el cual considera que las ciencias que se mueven en él no son nada más que "meras ideologías".

Esta llamada "ciencia social crítica", en sus acercamientos esporádicos a la teoría marxista, es considerada una metateoría que establece una perspectiva novedosa acerca de la comunicación-conocimiento-acción; en sí, se constituye en un proceso "activo" de construcción de teorías y prácticas.

En el ámbito educacional se considera que la "teoría educativa" reúne, por excelencia, las condiciones formales que se exigen de una teoría ya que esta debe "... rechazar las nociones positivistas de racionalidad, objetividad y verdad"; "... admitir la necesidad de utilizar las categorías interpretativas de los docentes"; "... [suministrar]... medios para distinguir las interpretaciones que están ideológicamente distorsionadas de las que no lo están; y... alguna orientación acerca de cómo superar... [las]... distorsionadas"; "... preocuparse por identificar aquellos aspectos del orden social existente que frustran la consecución de fines racionales, y poder ofrecer explicaciones teóricas mediante las cuales los enseñantes vean cómo eliminar o superar tales aspectos"; "... [ser]... práctica en el sentido de que la cuestión de su consideración educacional va a quedar determinada por la manera en que se relacione con la práctica".

En resumen, este enfoque expresa:

El investigador toma partido en la realización de la investigación, haciendo valer su concepción ideológica a fin de generar transformaciones en sus resultados. La postura ideológica es vista como un grupo de creencias que permiten tener un criterio ante la vida.
No es su propósito "develar" las ataduras ocultas sino sacarlas a la superficie y romperlas conscientemente para transformar la realidad de las personas que son sometidas en su praxis histórica.
Está directamente relacionado con el factor de poder que estructura la interacción social. Descubre en el trabajo los aspectos que llevan a la alienación, y en el lenguaje los aspectos que lo convierten en instrumento de manipulación.
Analiza lo que se esconde detrás de la comunicación falseada que se da en una sociedad dividida en clases y los factores que impiden para que ella se libere.
Estudia los aspectos afectivos que hacen invisibles las formas de dominación en esa sociedad y que, a la larga, se convierten en ataduras invisibles al sistema social. Por eso orienta el conocimiento para autoemanciparse y autoliberarse en ese contexto.
Trata de conocer y comprender la realidad como praxis.
Une la teoría y la práctica; esto es, conocimiento, acción y valores.
En materia de investigación educativa trata de involucrar al docente a partir de la autorreflexión.
En lo que respecta a la investigación educativa expresa que esta es una actividad contextuada históricamente y es: a) social y con consecuencias sociales; b) moral, pues se aspira a una sociedad más racional y justa; c) política, porque influye a los actores sociales para que tengan la posibilidad de acceder a una vida mejor; d) problemática, atendiendo al carácter contradictorio y conflictivo del proceso educativo, el cual genera incertidumbres. En ese contexto situacional se desarrolla la práctica, que es estratégica y sistemática, y necesita permanentemente de la investigación.
El docente (práctico) toma decisiones y reflexiona críticamente acerca de ellas con la ayuda de una "comunidad autocrítica".
Expresa una forma distinta de comunicación-conocimiento-acción en la cual se reconceptualizan los significados de los conceptos "teoría", "práctica" y su relación. La primera es vista como un conjunto de supuestos, creencias, saberes que utiliza el práctico para redefinirla. Pero la teoría no deriva, ni refleja la práctica puesto que ella aparece cuando el sujeto reconsidera racionalmente las creencias y las justificaciones existentes y en uso. En tal situación el papel de la teoría está dado en que informa y transforma los modos en que la práctica se entiende y materializa puesto que no la precede. El paso de la teoría a la práctica enfrenta una secuencia de lo irracional a lo racional, de lo inconsciente a lo consciente, de lo mecánico a lo reflexivo. La práctica, se dice, es teoría en acción.
Este enfoque y el interpretativo comparten el criterio de lo práctico y tienen en cuenta aspectos derivados del contexto, cualesquiera que sean, en que el sujeto se desempeña ya que este puede llegar a limitar o deformar el proceso crítico-reflexivo. Su diferencia estriba en que el segundo otorga importancia al tratamiento individual; en tanto el primero hace énfasis en el carácter colectivo a través de la "comunidad crítica".
En lo referido a la convalidación de los conocimientos, además de tomar del reflexivo los términos de comunicabilidad y coincidencia interpretativa, añade las condiciones necesarias para que pueda tener lugar el "diálogo libre, abierto y democrático" entre el teórico y el práctico.
Su praxis está orientada por la phronesis que es la disposición moral a obrar correcta y justificadamente en cualquier circunstancia.
Es objeto de interés emancipar, criticar e identificar el potencial para el cambio. Analiza la realidad.
Para las llamadas tendencias "cualitativas" la realidad es construida, holística, divergente y múltiple. Para este realidad es construida, holística, compartida, histórica, dinámica y divergente.
Los sujetos se interrelacionan estrechamente pues existe una relación influida por el fuerte compromiso para el cambio. El investigador es un "sujeto más".
Sus propósitos para la generalización de los resultados son idénticos a los expresados en la posición teórico-metodológica estudiada.
Los criterios de calidad están dados en la intersubjetividad y la validez consensuada.
Los métodos y técnicas de mayor uso son el estudio de casos, las técnicas participativas y lo que denominan técnicas dialécticas, que no son otra cosa que una combinación de estos.
CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Idem

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Su obra Estructura y función en las sociedades primitivas publicada en 1952 constituyó una exposición general de sus teorías estructurales-funcionalistas, y su Método de antropología social de 1958 defendió que la elaboración de esta "ciencia" se basaba en una analogía entre los organismos biológicos y los sistemas sociales.

Ver: Pareto, V. The Mind and Society. New York, Harcourt Brace and Company, 1935. [y] del mismo autor, The rise and the Fall of the Elites. New York, 1979. [y] Weber, M. La acción social: ensayos metodológicos. Barcelona. Ed. Península, 1984 [y] Boudon, R. y P. Lazarfeld. Metodología de las ciencias sociales. Barcelona. Ed. Laia. Vol.1, 1973 [y] del mismo autor Concepts, Formation and Measurements in the Behavioral Sciences: Some Historical Observations. New York, Ed. Random House, 1966

Ver: Durkheim, E. Las reglas del método sociológico. Buenos Aires. Ed. La Pléyade, 1968.

Puede profundizarse en algunos estudios dedicados a fundamentar y a comparar ambas posiciones (los llamados paradigmas cuantitativo y cualitativo). Por ejemplo, influyó poderosamente en la modelación teórica del llamado paradigma cualitativo los representantes de la Escuela de Frankfurt, encabezados por T. Adorno, M. Harkheimer, H. Marcuse y posteriormente J. Habermas con sus concepciones centradas en la teoría crítica, dialéctica e historicista. Ver: Gabas, R. Habermas: dominio técnico y comunidad lingüística. Barcelona. Editorial Ariel, 1980 <<>> Marcuse, H. Razón y revolución. Madrid. Alianza Editorial, 2da ed., 1972. <> Adorno, T. et. al. La disputa del positivismo en la sociología alemana. Barcelona. Editorial Grijalbo, 1973. Sobre otros análisis donde se realizan valoraciones acerca de las diferencias y similitudes entre ambos paradigmas desde una perspectiva cualitativa ver: Dobles Yzaguirre, C. Investigación en Educación: procesos, interacciones, construcciones. Costa Rica, Ed. EUNED, 1ra reimpresión, 1996. <> Montero, M. La investigación cualitativa en el campo educativo. Boletín CEMIE ( San José, Costa Rica) No. 20 PREDE\OEA, s/f <> Karabel, J. y A. H. Helsey. La investigación educativa: una revisión e interpretación. En: Power and Ideology in Education. New York. Oxford University Press, 1977 <> Stubbs, M y S Delmont (eds). Las relaciones profesor-alumno. Barcelona Editorial Oikos Tao, 1978 <> Vázquez, J. M. La nueva sociología de la educación. Cuaderno de realidades sociales. (Madrid) No.14-15. Instituto de Sociología Aplicada de Madrid, 1984 <> Martínez, L. Un acercamiento metodológico a la investigación cualitativa. Sinéctica (México) No. 3 pp2-10, jul-dic., 1993 entre otros.

Ver: Gabas, R. Habermas. Dominio técnico y comunidad lingüística. Barcelona. Ed. Ariel, 1980. <<>> Marcuse, H. op. cit. <> Adorno, T. et. al. Op. cit. Su portavoz fue en un principio Max Horkheimer, quien sería nombrado director del Instituto en 1930 y que expuso la ‘teoría crítica’ de esta escuela en su periódico Zeitschrift für Sozialforschung (artículos recopilados en la obra publicada en 1968 Teoría crítica). La escuela era de inspiración marxista aunque también admitía otras formas de liberación como el psicoanálisis. Sostenían que el marxismo, al igual que cualquier otra doctrina, debía someterse a la crítica. Argumentaban que la sociedad moderna está aquejada de enfermedades que sólo pueden ‘curarse’ con una transformación radical de la teoría y la práctica, y que la tecnología constituye una de esas enfermedades y no es una solución, como había supuesto Marx. Asimismo, mantenían que la revolución proletaria que habría de liberar a la humanidad no es inevitable y que el pensamiento teórico no es del todo independiente de las fuerzas sociales y económicas. La función de la ‘teoría crítica’ era analizar detalladamente los orígenes de las teorías en los procesos sociales, sin aceptarlas de inmediato como hacían los empiristas y positivistas, ya que ello sería aceptar implícitamente procesos y condiciones de los que el hombre ha de emanciparse. Afirmaban que las ciencias no están libres de valores, sino que conllevan supuestos implícitos cuya condición de valor está oculta por su evidente obviedad. Estos juicios de valor, como la conveniencia de dominar la naturaleza mediante la tecnología, deben ‘desenmascararse’ y exponerse a la crítica. Ver; Microsoft Encarta 2002 op. cit

Carr, W y Kemmis, S. Becoming Critical Knowledge: Through Action Research. Australia. Deakon University Press, 1983. p.142-143

Idem.



Dr. Evelio F. Machado

evelio.machado@vrd.reduc.edu.cu

El Racionalismo

EL RACIONALISMO

En las Verdades de Hecho se enuncia predicados de los sujetos que pueden variar dependiendo de las circunstancias en que son Experimentados sensiblemente los Hechos
En las Verdades de Razón todo cuanto se enuncia sólo puede ser de esa manera y no de otra y son independientes de la Experiencia Sensible
· Su Forma Lógica corresponde a la de los Juicios Asertóricos donde el predicado no se encuentra incluidos por definición dentro del sujeto sino solo de manera contingente: podría también no pertenecer.
· Su Forma Lógica corresponde a la de los Juicios Apodícticos donde el predicado se encuentra incluido por definición dentro del sujeto

En contra del Reduccionismo Psicologista que caracteriza al Empirismo, emerge del prisma del Idealismo post-cartesiano una posición epistemológica que resuelve el problema de la validez del conocimiento supeditando la Experiencia Sensible al carácter Lógico y Proposicional del Conocimiento científico: el Racionalismo.

La crítica racionalista al Empirismo descanza en la afirmación según la cual la Validez de los juicios fundados en la experiencia sensible se encuentra confinada dentro de los límites de dicha experiencia, en sí mismos carecen de necesidad lógica, son contingentes y no ofrecen garantía de que, en diferentes circunstancias, sus contenidos pudiesen ser los mismos. Un conocimiento legítimo lejos de verse condicionado por cuestiones de índole particular, eminentemente vivenciales, debe cumplir con dos condiciones fundamentales:

1. Ser Lógicamente Necesario, esto es, constituir una proposición cuyos contenidos necesariamente tengan que ser como son expresados, no pudiendo ser de otra mnanera. Una proposición considerada como conocimiento debe probar que sólo puiede ser de la manera en que es expresada, no puede verse modificada por ningún tipo de circunstancia particular y debe siempre mostrarse ante nosotros de la misma manera.

2. Poseer una Extensión Universal, esto es, que su validez no dependa de factores contextuales. Los elementos de juicio de los que se deriva la validez de una proposición no pueden limitarse a un tiempo y lugar específicos, deben ser universales. Estas condiciones sólo las puede cumplir el conocimiento cuando se funda en ese instrumento universal que es la Razón.

El pensamiento racionalista encuentra su fuente básica de inspiración en la obra de Descartes y la confianza que éste deposita en los frutos de una bien guiada Razón (Discurso del Método, 1637). Tras la serie de argumentos psicologistas arrojados por el Empirismo británico tendientes a desarticular la metafísica cartesiana fundada en la indubitable existencia de la Res Cogitans, el racionalismo cobra nuevamente relevancia en la filosofía de Gottfried Wilhelm Leibniz.

Gottfried Wilhelm Leibniz (1646 - 1716)
Heredero del Cartesianismo Leibniz polemiza en su “Nuevo Tratado Sobre el Entendimiento Humano” (1704) con el Empirismo de Locke a través de un diálogo entre dos personajes “ficticios”: Filatetes (Locke) y Teófilo (Leibniz).

A través de la discusión, Leibniz establece su posición acerca de la naturaleza del Conocimiento oponiéndose a la pretensión Empirista de considerarlo como una vivencia fundada en la experiencia sensible. Por el contrario, para el autor, el conocimienrto debe ser considerado siempre desde una perspectiva lógica como una Proposición formulada por la Razón:

“Creo que todos los pensamientos y actividades de nuestra alma provienen de su propio fondo y no de las impresiones sensibles”(1).
Leibniz por lo tanto se asume partidario de las Ideas Innatas Cartesianas, rechazadas por Locke, tratando de demostrar que éstas generan un tipo particular de saber que no puede hallarse de ningún modo en la Experiencia: el Conocimiento Universal y Necesario.

"Las ideas intelectuales, que son la fuente de las verdades necesarias, no proceden de los sentidos, y vos mismo [...Filatetes...] habéis reconocido que hay ideas que se deben a la reflexión del espíritu cuando éste vuelve sobre sí mismo"(2).

Leibniz distingue entre las dos formas de saberes que conforman al Conocimiento Humano: por un lado se encuentran las Verdades de Hecho cuyos contenidos deben siempre ser corroborados en la Experiencia pues de ella provienen por lo que constituyen un saber particular y contingente. Por otro lado encontramos a las Verdades de Razón cuyos contenidos prescinden de la comprobación sensible pues se refieren a realidades que son universales y necesarias, accesibles únicamente mediante el entendimiento.

Por su relación directa con la Experiencia Sensible las Verdades de Hecho constituyen un conocimiento a posteriori, mientras que las Verdades de Razón, al prescindir de la Experiencia constituyen un conocimieno a priori.

Queda así establecida la División Lógica de los Juicios del Conocimiento dependiendo de cómo se relacionan sujeto y predicado dentro de las proposiciones formuladas como Verdades de Hecho y Verdades de Razón:

Para Leibniz, el Conocimiento de la Lógica y la Matemática se funda en Verdades de Razón por lo que representan un saber más perfecto y necesario. Todos los Conocimientos deben tender a constituirse en Verdades de Razón por medio de su demostración racional Lógica y Matemática.

Al referirse al innatismo de las ideas provenientes de la Razón Leibniz entiende que éstas no se encuentran desarrolladas enteramente en el pensamiento, por el contrario, se las representa como “Verdades Seminales”, semillas que habrán de germinar conforme se desarrolle el espíritu humano.

Es por ello que para Leibniz el Conocimiento matemático no se “aprende” de manera convencional sino que se “reconoce”, se “redescubre” tal y como lo hiciera el esclavo Menón dirigido por Sócrates en el Diálogo Platónico de la reminiscencia.

Leibniz reconoce la Distinción Empirista de Locke entre Cualidades Primarias y Cualidades Secundarias de las Cosas. Considera que las Cualidades Primarias constituyen el Conocimiento Verdadero no por corresponder a propiedades “Objetivas” de las cosas sino por referirse a Cualidades Inteligibles, racionalmente demostrables mediante su tratamiento lógico y matemático.

La inteligibilidad de las Cualidades Primarias no depende de la Experiencia Sensible sino de las Nociones a priori del Entendimiento. Estas Nociones Puras son “Moldes” o “Receptáculos” donde los datos de la Experiencia Sensible son organizados y “acomodados” adquiriendo su “Objetividad” bajo la forma de Ser, Unidad, Identidad, Sustancia, Negación, Verdad, Esencia y todas las formas a priori que se encuentran contenidas previamente en el Entendimiento.

La imágen empirista del entendimiento humano como una "Tábula Rasa", como un "White Paper" donde la experiencia se graba bajo la forma de ideas es transformada por el racionalismo en un papel cuadriculado, en una superficie predeterminada por las categorías apriori para la adecuada organización de las experiencias:
(1) Leibniz, Gottfried. Nuevo Tratado Sobre el Entendimiento Humano. México, Porrúa. 1991. p.84.
(2) Idid. p. 85.
(3) Ibid. p. 125.
Para Leibniz el Entendimiento posee una estructura básica de carácter a priori que corresponde al orden metafísico de la Realidad: Ser, Identidad, Sustancia, Causalidad. Esta estructura no se adquiere mediante la experiencia sino que se desarrolla gradualmente en la razón. La garantía de que las proposiciones demostradas logicamente se corresponden con el mundo la encuentra Leibniz en una metafísica que, al igual que la cartesiana, recurre a Dios como punto de partida: en el Mundo podemos reconocer una armonía preestablecida por Dios que se corresponde con las Nociones a priori del Entendimiento. Nuestras representaciones matemáticas de la realidad reflejan dicha armonía expresada en relaciones de Extensión y Fuerza, los dos principios de composición de la realidad.

Leibniz, opuesto al Empirismo, no sólo encuantra una novedosa solución racionalista al recien inahugurado Problema del Conocimiento sino, además, al afirmar la armonía prestablecida por Dios de un mundo ordenado por la razón y cifrado en un lenguaje matemático restituye de forma parcial la Metafísica Cartesiana fundada en la existencia de la Res Cogitans, la Res Extensa y la Res Infinita.
Teófilo [Leibniz]: Para hacer más exacta la comparación habría que suponer que en la cámara oscura hubiese un lienzo para recibir las imágenes, lienzo que no estuviera liso, sino diversificado por los pliegues que representasen los conocimientos innatos, y que, además, una vez extendido este lienzo o membrana, hubiese una especie de resorte o fuerza, y hasta una acción o reacción, acomodada tanto a los pliegues pasados como a los nuevos formados por las impresiones de las especies. [...] Pues no solamente recibimos imágenes o huellas en el cerebro, sino que nosotros formamos otras nuevas cuando consideramos la ideas complejas. Así es preciso que la tela que representa nuestro cerebro sea activa y elástica."(3)


"Filatetes [Locke]: Podría compararse el entendimiento a una cámara oscura que no tuviera más que unas estrechas aberturas que dejasen entrar las imágenes exteriores y visibles, de suerte que si estas imágenes pudieran permanecer allí dentro puestas en orden, de tal modo que se pudiese hechar mano de ellas cuando conveniese, habría una gran semejanza entre esta cámara y el entendimiento humano.
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NOTAS
Conocimiento y Sociedad
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Materialismo Histórico

. El materialismo histórico La filosofía de Marx

El materialismo histórico

Intro
Frente a las concepciones de la historia que hacen depender de las ideas la realidad práctica, material, del ser humano, (o de los ideales políticos, filosóficos o religiosos, de los "grandes protagonistas de la historia"), el materialismo histórico se propone explicar la historia desde la producción práctica de la existencia, invirtiendo la relación, tradicional en la época de Marx, entre la existencia real y la idea que los seres humanos se hacen de su existencia, (o los ideales que conciben en torno a su realización). La historia no es, para Marx, ni una colección de hechos, como parecían concebirla los empiristas, ni una sucesión de categorías, como la concebían los idealistas; tampoco el resultado de la acción aislada de los considerados "personajes históricos". La historia es el resultado del modo en que los seres humanos organizan la producción social de su existencia. "Toda la concepción histórica, hasta ahora, ha hecho caso omiso de esta base real de la historia, o la ha considerado simplemente como algo accesorio, que nada tiene que ver con el desarrollo histórico. Esto hace que la historia deba escribirse siempre con arreglo a una pauta situada fuera de ella; la producción real de la vida se revela como algo protohistórico, mientras que la historicidad se manifiesta como algo separado de la vida usual, como algo extra y supraterrenal."( La Ideología alemana, I, A, 2)
La concepción materialista de la historia
1. Si el materialismo dialéctico se ha considerado tradicionalmente como la expresión "filosófica" del pensamiento de Marx y Engels, el materialismo histórico, la explicación materialista de la formación y desarrollo de la sociedad, ha sido presentado como la expresión científica de su pensamiento. La sociedad y su historia, al ser concebidas como el resultado de la actividad productiva, práctica, del ser humano, encuentran en tal actividad un elemento objetivo, material, mensurable, del que se pueden extraer leyes tan objetivas como las que puede aspirar a formular cualquier otra ciencia. Resulta significativo, a este respecto, que la actividad intelectual de Marx, después de este hallazgo, que constituye una de sus mayores aportaciones, se haya centrado en el análisis de la actividad productiva del ser humano, ofreciendo como resultado del mismo varias de sus obras más significativas, entre las que se encuentra su obra cumbre: "El Capital".

2. La concepción materialista de la historia la resume Marx, con estas palabras, en un breve párrafo de la "Contribución a la crítica de la economía política":


Cita
"En la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias e independientes de su voluntad, en relaciones de producción que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones constituye la estructura económica de la sociedad, o sea, la base real sobre la cual se alza una superestructura jurídica y política y a la cual corresponden formas determinadas de la conciencia social. En general, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino al contrario, su ser social es el que determina su conciencia. En un determinado estadio de su desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, por usar la equivalente expresión jurídica, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo que eran las fuerzas productivas, esas relaciones se convierten en trabas de las mismas. Empieza entonces una época de revolución social."

3. Hasta entonces se había creído que la forma en que se organizaba la producción dependía exclusivamente de la voluntad de los seres humanos, al igual que las formas de organización social y política y, por supuesto, de la conciencia. Marx afirma lo contrario: las relaciones de producción son independientes de la voluntad de los seres humanos, y el modo en que los seres humanos producen la vida material "condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida".

4. Para garantizar su supervivencia, el ser humano ha de conseguir los medios de subsistencia mediante el trabajo, mediante una actividad productiva. Pero el ser humano tiene una existencia social, por lo que su actividad productiva no constituye un acto aislado, sino un acto social, por el que entra en relación con otros seres humanos. Ahora bien, estas relaciones se caracterizan no sólo son por ser necesarias para producir los medios de subsistencia, sino también por ser independientes de la voluntad de quienes entran en relación, estando determinadas por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas materiales: la actividad humana (o fuerza de trabajo) y los medios de trabajo (utensilios, herramientas, máquinas, etc.). Las relaciones que se establecen en este proceso son llamadas por Marx relaciones de producción, y constituyen la estructura económica de la sociedad, la base sobre la que se asientan los elementos jurídicos y políticos, así como las formas de la conciencia social.

5. El conjunto de los elementos relacionados con la producción, así como los elementos socio-políticos e ideológicos, es decir, el conjunto de los elementos que forman parte de una sociedad, en un momento determinado de su desarrollo histórico, constituyen una determinada formación social, una totalidad social concreta históricamente determinada.



1. El modo de producción
1. A cada formación social le corresponderá un determinado modo de producir socialmente los bienes necesarios para la existencia, un determinado modo de producción, es decir, una determinada estructura productiva, compuesta por el conjunto de los elementos relacionados con la producción material de la existencia, que constituyen la base sobre la que se asientan, y de la que derivan, el conjunto de elementos jurídico-políticos e ideológicos, que forman la superestructura de dicha formación social. El concepto de modo de producción se refiere, pues, siguiendo a Marta Harnecker, (en "Los conceptos elementales del materialismo histórico"), "a la totalidad social global, es decir, tanto a la estructura económica como a los otros niveles de la totalidad social: jurídico-político e ideológico".

2.El modo de producción es el resultado de la síntesis de tres elementos estructurales: la estructura económica, la superestructura jurídico-política y la superestructura ideológica. En el modo de producción podemos distinguir, pues, una estructura con dos elementos constitutivos: las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre los que se da un mutuo condicionamiento; y una superestructura en la que se pueden distinguir dos niveles: la superestructura jurídico-política, constituida por los instrumentos de control sociales y políticos correspondientes a las relaciones sociales de producción; y la superestructura ideológica, por la que se justifica el orden establecido mediante una falsa conciencia que enmascara la verdadera realidad. Ambas superestructuras están condicionadas por la estructura económica de la sociedad.


1.a. Estructura económica
1. Fuerzas productivas y relaciones de producción

a)Por fuerzas productivas entiende Marx, en primer lugar, la materia objeto de transformación, (materia bruta si no ha sido previamente manipulada, y materia prima si es artificial o ha sido previamente manipulada) a partir de la que se espera obtener un producto determinado. En segundo lugar, la actividad del trabajador, su capacidad de trabajo, que es denominada fuerza de trabajo, y que alcanza un determinado grado de desarrollo en una formación social determinada (como simple fuerza física, o como habilidad técnica o intelectual). En tercer lugar, los medios para realizar el trabajo (útiles, herramientas, máquinas, etc.) necesarios para obtener los productos deseados.

b)Los seres humanos, en cuanto agentes del proceso de producción, entran en determinadas relaciones para poder llevar a cabo la producción de los bienes deseados, denominadas relaciones de producción. Estas relaciones pueden tener un carácter técnico o social.
Las relaciones técnicas de producción derivan de la relación existente entre el agente productivo y el control que posee sobre los medios de trabajo y sobre el proceso de trabajo en general.
Las relaciones sociales de producción derivan de la clasificación que podemos establecer entre los agentes que participan en el proceso de producción en cuanto a la propiedad o no de los medios de producción, es decir, si son propietarios o no son propietarios de los medios de producción. En este sentido, se pueden establecer relaciones sociales de colaboración (si todos son propietarios de los medios de producción, en cuyo caso ningún sector de la sociedad vive de la explotación de otro), o relaciones de explotación, de exclusión, de dominación (si unos son propietarios de los medios de producción y otros no). En este último caso la relación de dominación es una relación explotador-explotado, en la medida en que los propietarios de los medios de producción viven del trabajo de los no propietarios. Para Marx, esta relación de explotación es la típica de las sociedades clasistas: la sociedad esclavista, la feudal y la capitalista.

2. Las relaciones de producción favorecen inicialmente el desarrollo de las fuerzas productivas; pero a medida que las fuerzas productivas se van desarrollando, terminan por entrar en contradicción con las relaciones de producción existentes, convirtiéndose éstas en una traba para el desarrollo de aquellas, lo que provoca una revolución social, que concluye en la sustitución de las viejas relaciones de producción por otras nuevas, adecuadas al grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Tales contradicciones, y la resolución de las mismas, determinadas por procesos estrictamente materiales, constituyen el elemento configurador de la sociedad y el motor de la historia.

1.b. Superestructura jurídico-política
La superestructura jurídico-política está formada por el conjunto de normas, leyes, instituciones y formas de poder político que, condicionadas por la estructura productiva, ordenan y controlan el funcionamiento de la actividad productiva de los ciudadanos. Las formas del Estado no son, pues, la realización del Espíritu Absoluto, sino los instrumentos a través de los cuales las clases dominantes ejercen su poder sobre las clases sometidas. Lejos de convertirse en los garantes de la realización humana y la libertad de los individuos, como pensaba Hegel, se convierten en agentes de represión y sometimiento, de alineación y esclavitud, en función de las exigencias de las relaciones de producción, de las que derivan y a las que sirven.


1.c. Superestructura ideológica
1. El primer uso del término "ideología" se atribuye al conde Destutt de Tracy, a finales del siglo XVIII, con el significado de "estudio de las ideas", aunque pronto adquirió una connotación peyorativa. En Marx, el término es usado con el significado de "falsa conciencia", y lo aplica a los sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos, en la medida en que considera que no se basan en la realidad, sino en ilusiones sobre la realidad. Las ideologías no sólo desvirtúan la realidad, sino que se presentan también como sistemas de justificación de la misma realidad que desvirtúan. La superestructura ideológica la constituyen, pues, el conjunto de las ideas, creencias, costumbres, etc., plasmadas en las formas ideológicas de la cultura, la religión, la filosofía, etc., con las que se justifica la "naturalidad" y "legitimidad" del modo de producción del que derivan y cuya realidad social enmascaran.

2. La superestructura jurídico-política e ideológica está condicionada por la estructura económica. Ello se ha entendido, a veces, como un determinismo puro en una sola dirección, que no deja ninguna opción a la posible acción de la superestructura sobre la estructura. Si esto fuera así, no se comprendería el papel de la lucha social y del combate político e ideológico entablado por Marx y Engels contra el modo de producción capitalista, ni sus reiteradas llamadas a una revolución social: tal revolución sería inevitable, según la dialéctica de la historia, hubiera o no movimiento obrero, por lo que la lucha social sería innecesaria e inútil. Engels declaró al respecto que habían tenido que subrayar el papel determinante de la estructura económica para enfrentarse a sus adversarios, por lo que otros aspectos de la interacción humana fueron dejados de lado. Pero tampoco fue mucho más explícito respecto a las características de la acción de la superestructura sobre la estructura económica.

3. No obstante, sus referencias a la lucha de clases parecen sugerir que es éste el terreno en el que dicha interacción puede tener lugar. Las clases sociales derivan de la división social del trabajo impuesta por la estructura económica, y en función de tal división participan distintamente del conjunto de derechos, creencias y formas de organización política de la sociedad, objetivándose en ellas, pues, tanto la estructura económica como las superestructuras jurídico-política e ideológica. En la lucha de clases encontraríamos, así, el terreno propicio para tal interacción. En el capitalismo, pese a que Marx reconoce la existencia de otras clases sociales, la lucha de clases se da entre la burguesía y el proletariado. Ahora bien, el proletariado está sometido a los elementos ideológicos, no teniendo, pues, conciencia de su situación real. El desarrollo de una conciencia de clase le librará del dominio de la ideología y le llevará a reivindicar el fin de la alineación y de la explotación en el trabajo.

2. Los modos de producción históricos
Intro
Según Marx, a lo largo de la historia de la humanidad se han sucedido varios modos de producción que, de acuerdo con las tesis del materialismo histórico, son los auténticos determinantes de la evolución histórica de la humanidad, por lo que la historia debería ser explicada en función de ellos, y no de acontecimientos externos, como la sucesión de dinastías o los dramatizados en el culto a los "héroes". Esa evolución histórica, de la que son protagonistas los seres humanos en su actividad cotidiana, partiría del comunismo tribal primitivo y, pasando por el modo de producción antiguo y el feudal, llegaría al modo de producción capitalista, (en plena expansión en la segunda mitad del siglo XIX), por lo que respecta a la historia de Occidente; y al modo de producción asiático, respecto a la historia de Oriente.



Tabla calsificatoria
Clasificación de los Modos de producción con las correspondientes Relaciones de producción, Formas de explotación y Formas de apropiación del trabajo ajeno. Modo de producción Relaciones de producción Forma de explotación Forma de apropiación del trabajo ajeno
Comunismo primitivo Comunitarias ------ ------
Asiático Funcionarios— comunidad de aldea Esclavitud general Imposición de tributos colectivos en especie y trabajo (con coacción extra-económica)
Antiguo Amo— esclavo Esclavitud Apropiación privada del trabajador (con coacción extra-económica)
Feudal Señor— siervo Servidumbre (dependencia personal) Apropiación privada del excedente (con coacción extra-económica)
Capitalista Capitalista— proletario Trabajo asalariado (formalmente libre) Apropiación privada de la plusvalía a través del “mercado” (sin coacción extra-económica)
Socialista Entre libres asociados ------- -------



1. El modo de producción tribal. La sociedad tribal primitiva era una sociedad en la que no se daba la propiedad privada de los medios de producción, sino la propiedad colectiva, por lo que Marx llamará a este modo de producción "comunismo primitivo": un modo de producción en el que las relaciones sociales establecidas eran relaciones de colaboración, y los medios de trabajo y los productos obtenidos pertenecían a la sociedad.

2. El modo de producción asiático (en Oriente). Marx consideró que el modo de producción asiático no podía ser asimilado ni al antiguo ni al feudal, por lo que lo calificó de "asiático" u "oriental". Al depender del riego de las tierras, que exige un control centralizado de los recursos hidráulicos, se provoca la creación de gobiernos centralizados que se imponen sobre las dispersas comunidades agrícolas. Por otra parte, la simplicidad de la organización económica la convierte prácticamente en inmutable, de donde se explica su persistencia a través de los siglos.

3. El modo de producción antiguo. La sociedad antigua es una sociedad civilizada, pero basada en un sistema esclavista de producción. Las relaciones sociales en el régimen esclavista son, pues, de dominio y sometimiento. El agente propietario, el amo, ejerció dominio completo sobre las fuerzas productivas (mano de obra - el esclavo-, y medios de producción), de las que era propietario.

4. El modo de producción feudal. La sociedad feudal posee muchas características similares a las de la sociedad antigua. Las relaciones sociales de producción son también semejantes a las del modo de producción esclavista. Pero, pese a que el señor feudal posee la propiedad completa sobre los medios de producción, sólo en parte la posee sobre el trabajador (siervo), con el que establece una relación de servidumbre o vasallaje.

5. El modo de producción capitalista. Su base es la propiedad privada de los medios de producción, aunque el trabajador es jurídicamente libre. La fuerza de trabajo es la única propiedad que posee el trabajador. El trabajo genera una plusvalía que no revierte sobre el salario del trabajador, sino que es apropiada por el capitalista, generando capital, por lo que la relación capitalista-proletario es una relación de explotación.

6. El capitalismo deberá dejar paso al modo de producción socialista, siguiendo la dialéctica de la historia, por la que la humanidad recuperará, superándolo, el modo de producción del comunismo primitivo. El modo de producción socialista se basa en un régimen de propiedad colectiva, lo que supone la abolición de la propiedad privada de los medios de producción. En consonancia con ello, las relaciones de dominio y sometimiento se sustituyen por las de cooperación recíproca.
Tabla calsificatoria
MODOS DE PRODUCCIÓN, CLASES SOCIALES Y FORMAS DE EXPLOTACIÓN EN ORIENTE Y OCCIDENTE hasta finales del siglo XIX En Occidente MODOS DE PRODUCCIÓN CLASES SOCIALES FORMAS DE EXPLOTACIÓN
Modos de producción tradicionales m. de p. antiguo amos/esclavos esclavitud
m. de p. feudal señores/siervos servidumbre
Modos de producción modernos m. de p. capitalista burgueses/proletarios trabajo asalariado
En ORIENTE MODOS DE PRODUCCIÓN CLASES SOCIALES FORMAS DE EXPLOTACIÓN
Modos de producción tradicionales m. de p. asiático funcionarios estatales/comunidad de aldea esclavitud general

Materialismo Dialéctico

El Materialismo Dialéctico y la posibilidad de conocimiento: la vigencia de lo vigente.

Lic. Fabián Sánchez
Diciembre 2006

A lo largo de la historia de la humanidad el hombre se formuló preguntas acerca del mundo y del lugar que el sujeto ocupa en éste. La naturaleza y las experiencias cotidianas sirvieron para dar respuestas a estos interrogantes. Es decir, el desarrollo de una filosofía dividida en dos campos de pensamiento: en idealistas y materialistas, posibilitó dilucidar estos misterios intelectuales que a pesar del agnosticismo posmoderno –y sus imposturas intelectuales- que atrapó algunas disciplinas sociales, hoy vuelve a cobrar relevancia intelectual.


El materialismo considera la naturaleza como lo primario y el espíritu como lo secundario; pone el ser en el primer plano y el pensar en el segundo. El idealismo hace precisamente lo contrario: lo material no es sólo un reflejo distorsionado de las ideas. Fue Hume y Kant los primeros agnósticos, por llamarlos de alguna manera, quienes coincidieron en la imposibilidad de conocer la realidad que enfrentamos cotidianamente.

Para Hume no sólo no es posible conocer las cosas, sino que tampoco es posible saber si existe una realidad objetiva. Desde esta visión se declara como metafísico cualquier intento de discusión sobre lo objetivo, pues para Hume lo único que el hombre puede saber está limitado a su conciencia y sensaciones.

Kant reconoció la existencia de una realidad objetiva, independiente y trascendente del sujeto a la que denominó “cosa en sí”, pero que todo lo que hace a la esencia de esa “cosa” (realidad) permanece incognoscible.

Sin embargo, el materialismo dialéctico evidenció a lo largo de la historia de las ciencias sociales y naturales, que todas las respuestas a estas cuestiones eran posibles desde la práctica.

Rasgos principales del Materialismo Dialéctico:

¿Por qué Materialismo? Porque todo lo que existe es producto del desarrollo de la materia. La naturaleza, la conciencia, la sociedad, el desarrollo, el espíritu es producto de la materia. El mundo material, conocido por los hombres a través[1] de los sentidos y explorado por la ciencia, es real. El pensamiento es un producto de la materia (el cerebro) sin el que no puede haber ideas con existencia propia.

¿Por qué Dialéctica? Porque se centra en la idea que todo en la naturaleza está en un constante estado de cambio y que este cambio se produce a través de una serie de contradicciones internas.

La Dialéctica no se ocupa sólo de los hechos, sino de los hechos en su conexión, de los procesos, no sólo de ideas aisladas, sino de leyes, no sólo de lo particular, sino de lo general. Un pensamiento dialéctico afirma que la ley de lo real es la ley del cambio. Hay transformaciones incesantes, tanto en la naturaleza inorgánica como en el mundo humano. No hay principios eternos, las concepciones humanas y morales se transforman de una época a otra. El mundo real implica una progresión cualitativa, desde la naturaleza inorgánica hasta el mundo humano que también es cambiante.

El Materialismo Dialéctico establece como medular el método dialéctico y la teoría que es materialista. Pensar que la vida social, la naturaleza, “el todo” se encuentra en permanente e incesante movimiento y desarrollo, es reconocer que hay partes que nacen y otras que mueren, que existe lo viejo y lo nuevo. Que el mundo esta en constante proceso de destrucción y reconstrucción.

El Materialismo Dialéctico nos señala que debemos considerar las cosas y la vida como son en la realidad. Que hay fenómenos ideales y materiales. Son dos aspectos diferentes de una misma naturaleza o sociedad. No puede existir uno sin el otro. Existen y se desarrollan juntos. Lenin expuso en su obra [2]“Materialismo y Empirocriticismo” que “el mundo material percibidos por nuestros sentidos, al que nosotros mismos pertenecemos es la única realidad, nuestra conciencia y nuestro pasado, por suprasensibles que parezcan no son más que productos de un órgano material y corporal: el cerebro”. En esa misma tesis Lenin explicó que “la materia no es producto del espíritu; pero el espíritu mismo no es más que producto superior de la materia”.

Para explicitar su método de ascenso de lo abstracto a los concreto, la esencia del materialismo dialéctico, Marx reveló que no se trata de comenzar desde el todo viviente (real), porque en tanto es algo concreto tiene una multitud de determinaciones diversas y la única forma de poder captar todas sus determinaciones esenciales sería reproducir lo concreto en el pensamiento como un proceso de síntesis: [3]“lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidades de lo diverso. Aparece en el pensamiento como resultado, no como punto de partida y representación”.

A) La Posibilidad del conocimiento

La concepción materialista dialéctica plantea la posibilidad de conocer desde la práctica

B) Todo lo que existe es complejo.

No existen las cosas aisladas, sino en múltiples relaciones y estas relaciones no son unilineales sino reciprocas. “El materialismo pone conscientemente en la base de su teoría del conocimiento la convicción “ingenua” de la humanidad... consiente en admitir que las cosas, el medio, el mundo existen independientemente de nuestra sensación, de nuestra conciencia, de nuestro Yo y del hombre en general” (Lenin). El materialismo dialéctico concibe al conocimiento como un proceso complejo.

C) La verdad objetiva

Para la dialéctica materialista la verdad absoluta se constituye de verdades relativas. “El pensamiento humano, por su naturaleza, es capaz de darnos y no da en efecto la verdad absoluta, que resulta de la suma de verdades relativas” (Lenin). El materialismo dialéctico insiste sobre el carácter aproximado, relativo, de toda tesis científica acerca de la estructura de la materia y de sus propiedades; insiste sobre la ausencia de líneas absolutas de demarcación en la naturaleza.



2) SOBRE OTRAS CONCEPCIONES FILOSÓFICAS Y POLÉMICAS CON EL MATERIALISMO DIALECTICO.

Para poner de relieve algunas concepciones sobre el conocimiento y en consecuencia las polémicas suscitadas con el materialismo dialéctico, creemos necesario plantear inicialmente las primeras postulaciones de una filosofía que Engel abordó en dos grandes dimensiones. Según él “el gran problema cardinal de la filosofía, especialmente de la moderna, es la relación entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la naturaleza: ¿Qué está primero: el espíritu o la naturaleza?”, se pregunta.

En esta gran dicotomía intelectual, creemos enraíza una de las polémicas más sustanciales entre las filosofías contrarias al materialismo dialéctico. Desde el idealismo racionalista hasta el realismo crítico se dieron respuestas a estos supuestos planteados por Engel, que posteriormente con el devenir de las ciencias sociales y naturales irán perdiendo la supremacía que supieron tener: primero los que creían que el espíritu estaba antes que la naturaleza y, que por lo tanto, reconocían en última instancia, una creación del mundo bajo una u otra forma, es decir, una visión idealista de la cuestión.

Desde esta concepción las cosas reales quedan suprimidas, sólo existen dos clases de objetos, los de conciencia (representaciones, los sentimientos) y los ideales (los objetos de la lógica y de la matemática). Por lo tanto, este idealismo va a considerar necesariamente los presuntos objetos reales como objetos de conciencia o como ideales. Dicho en otras palabras, toda realidad está encerrada en la conciencia del sujeto: las cosas no son nada más que contenidos de la conciencia, tanto pronto como dejan de ser percibidas por nosotros, dejan también de existir. Para este idealismo, la conciencia con sus variados contenidos es lo único real.

Uno de los representantes de esta línea es el filosofo inglés Berkeley, aunque debemos decir que el idealismo tiene sus bases en la filosofía clásica. Para Berkeley el ser de las cosas consiste en su ser percibidas; “la pluma que tengo ahora en la mano no es otra cosa que un complejo de sensaciones visuales y tácticas. Detrás de estas no se halla ninguna cosa que la provoque en mi conciencia, sino que ser de la pluma se agota en su ser percibido”. Esta línea intelectual será completada años después por David Hume, quien dirá “no hay posibilidad de demostrar el origen objetivo de las sensaciones”.

El otro extremo intelectual estaba representado por los que reputaban la naturaleza como principio fundamental, adhiriendo a distintas escuelas del materialismo, pero alejados del pensamiento dialéctico. Algunos autores entendieron esta corriente intelectual también como “realismo”, una posición epistemológica según la cual hay cosas reales, independientes de la conciencia.

Desde esta concepción, según explica, J, Hessen, en su libro “Teoría del Conocimiento”, las cosas no nos son dadas en sí mismas, en su corporeidad, inmediatamente, sino sólo como contendido de la percepción. Y como identifica los contenidos de la percepción con los objetos, atribuye a éstos toda la propiedad encerrada en aquéllos.

Las cosas son para este “realismo ingenuo”, como llama Hessen, exactamente tales como la percibimos; los colores que vemos en ellas les pertenecen como cualidades objetivas, lo mismo pasa con su sabor, su dureza o blandura. Sin embargo, dentro de esta línea aparece un “realismo crítico” que se acerca más al materialismo dialéctico pero que más allá de su cercanía será refutado por en el pensamiento Marx.

El realismo crítico cree que todas las propiedades o cualidades de las cosas que percibimos solo por un sentido, como los colores, los sonidos, los olores únicamente existen en nuestra conciencia. Es decir, que estas cualidades surgen cuando determinados estímulos externos actúan sobre nuestros órganos de los sentidos.

La concepción filosófica de Marx rechazaba enérgicamente el idealismo, es por ello que adujo que “lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre”. Tal es así que el mismo Engel apoyó las teorías de Marx agregando que [4]“la unidad del mundo no existe en su ser, sino en su materialidad que ha sido demostrada en el largo y penoso desarrollo de la filosofía y de las ciencias naturales.

En este sentido, Engel explicó que “el movimiento es la forma de existencia de la materia. Jamás ni en parte alguna ha existido ni puede existir materia sin movimiento, ni movimiento sin materia. Pero si seguimos preguntando qué son y de dónde proceden el pensar y la conciencia, nos encontramos con que son productos del cerebro humano y con que el mismo hombre no es más que un producto de la naturaleza, desarrollado en un determinado ambiente natural”.

Marx concluyó en torno a las primeras concepciones filosóficas con una critica cardinal que forma parte de su pensamiento materialista dialéctico: ambas filosofías concebían la esencia del hombre en forma abstracta, por cuya razón se limitaron a explicar el mundo cuando en realidad se trata de transformarlo.

En cuanto a las polémicas del materialismo dialéctico con respecto a los nuevos paradigmas, el primer debate puede situarse en torno al antagonismo del materialismo dialéctico con respecto a la concepción metafísica, la cual imagina la realidad como algo estático, concibe los cambios como mínimos e impulsados por fuerzas externas. Esto nos lleva a pensar en que las cosas no pueden cambiar, al conformismo, a la adaptación. Las cosas son así, siempre fueron así y así seguirán siendo. Frases como “siempre hubo pobres” podrían acomodarse a este modelo epistemológico.

La polémica de la concepción metafísica con la materialista dialéctica, es explicada por Engel en el sentido de que para el pensador metafísico, las cosas y sus imágenes mentales, los conceptos, son objetivos de investigaciones dados de una vez para siempre, aislados, uno tras otros y sin necesidad de contemplar el otro, firmes, fijos y rígidos. El pensamiento metafísico sentencia a diferencia del pensamiento dialéctico, que una cosa no puede ser al mismo tiempo ella misma y algo diverso.

Asimismo, podemos ubicar la concepción mecanicista, la cual reconoce que el mundo esta compuesto por cosas y, en último término, de particularidades materiales que se combinan entre sí de un modo “inerte”. Y traslada las leyes de la mecánica, a donde no rigen estas leyes, para explicar los fenómenos a través de la relación causa y efecto como una relación unilineal. O sea, a través de causas externas. Se intenta explicar todo a través del hombre máquina.

Esta concepción aparece también con regularidad en el pensamiento positivista-mecanicista, de Spencer y Comte, incluso el joven Durkheim, quienes intentaron modelar las ciencias sociales a una lógica simplista de causalidad: esto significa que un hecho social, se explica con otro hecho social y nunca con una multiplicidad de factores concatenados, dinámicos, contradictorios.

A estas dos grandes líneas de pensamiento (metafísica y mecanicista), la concepción Materialista Dialéctica, refutó sus postulados filosóficos evidenciando que vemos el mundo desde su desarrollo interno, con sus contradicciones. Para esta concepción, los cambios en la naturaleza y la sociedad se producen por las contradicciones entre lo viejo y lo nuevo, entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre clases sociales. Para el materialismo dialéctico la respuesta a estas cuestiones sólo es posible desde la práctica, porque a partir de la práctica se aborda lo complejo y se conoce la realidad.

Este método dialéctico concibe a las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y su perecer. Dice Engel: “la naturaleza es la piedra de toque de la dialéctica, y tenemos que reconocer que la ciencia moderna ha suministrado para esa prueba un material sumamente rico y en constante acumulación, mostrando así que, en última instancia, la naturaleza procede dialéctica y no metafísicamente”.



BIBLIOGRAFÍA.

Aron, El pensamiento sociológico.

Samaja Juan: Epistemología y Metodología . Edit. Eudeba 1993

Samaja Juan: “La epistemología Dialéctica”, 1994. Lugar Editorial

J, Hessen, Teoría del Conocimiento. Editorial Eudeba

Bourdieu, El oficio del sociólogo. 1994, Editorial Siglo XXI

Cuaderno Marxista. Editorial Siglo XXI